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25.09.20

Oriol Manzano, estudiante de 4º año: «La educación tradicional te aporta pequeñas satisfacciones, pero no te enseña a afrontar la vida real”

Oriol fue oficialmente el primer alumno de Epitech Barcelona. De eso hace ya casi cuatro años y Oriol Manzano, que ahora cursa el cuarto año de nuestro Grado y Máster en Tecnologías de la Información, es ahora un estudiante con mucho futuro. Y es que, después de pasar su tercer año en Epitech Toulouse, donde aprendió un nuevo idioma y tuvo su primera experiencia internacional, se plantea ahora cursar su cuarto año en Barcelona para finalizar sus estudios en el mítico campus parisino de Epitech.

Oriol, cuéntanos como te decidiste por Epitech.

Pues en aquel entonces estaba cursando 2º de Bachillerato en Igualada, mi ciudad natal. Hacía en bachillerato científico, con asignaturas como física, química o biología. Mi padre es veterinario y siempre sentí una curiosidad por este mundo, pero al llegar el momento de decidirme por un grado me asaltaron las dudas. Además, no me sentía cómodo dentro del sistema educativo tradicional.

¿Por qué no?

Durante el bachillerato, y ya bastante antes, tuve un problema claro de motivación. Sentía que no tenía un objetivo, que estudiaba para el examen para poder aprobar, pero que aquello no me estaba aportando nada para el futuro. No entendía de qué podía servirme aquel método de aprendizaje.

¿Y te informaste sobre otros grados?

Siempre he tenido un pensamiento muy lógico y la programación era algo que me había atraído desde siempre. Además, teniendo en cuenta las oportunidades profesionales del sector tecnológico, me decidí por cursar un grado dentro de este ámbito. Y fue entonces cuando, en el Saló de l’Ensenyament, descubrí Epitech y no tuve dudas.

¿Qué fue lo que más te atrajo de nuestra escuela?

Pues una serie de factores. En primer lugar, me encantó el planteamiento de la metodología por proyectos, el hecho de que pudiera aprender haciendo, además de la posibilidad de trabajar en equipo para mejorar mi capacidad de comunicación. Estudiar en Epitech es como trabajar en una empresa, donde interactúas con diferentes personas y trabajas de forma autónoma. Otro punto clave fue el de poder hacer prácticas remuneradas a partir de segundo curso y poder descubrir así dónde y en qué me gustaría trabajar.

¿Algo más?

Sí. El EIP (Epitech Innovative Project), el proyecto de cuarto y quinto curso en el que desarrollas una idea de negocio y se tocan diferentes áreas de negocio, fue otro punto determinante para decantarme por Epitech. ¡Ah! Y el hecho de que fuera una escuela de origen francés también ayudó en mi decisión, ya que siempre quise aprender francés y el programa me ofrecía poder cursar algún año en este país.

Un sueño que pudiste cumplir el año pasado, ¿no?

Efectivamente. Cursé el tercer año en Epitech Toulouse, donde pude tener mi primera experiencia internacional y aprender un nuevo idioma. Además, tuve la oportunidad de trabajar en un proyecto súper interesante, el de poder hacer un curso de 35 horas sobre un software que me encanta, llamado Houdini. Y además pude también trabajar en un estudio de efectos y animación con sede en Glasgow, donde pude desarrollar mi pasión por el mundo de la animación 3D.

¿Qué te gustaría hacer una vez graduado en Epitech?

Probablemente me gustaría trabajar fuera de España. Valoro más la empresa y a qué se dedica que dónde se ubique físicamente. Además, me encuentro en un punto en el que no me importaría vivir en otro país si el proyecto me atrae. No lo tengo todavía decidido, pero si me lo preguntas hoy, te diría que me gustaría explorar el sector 3D.

Para finalizar, ¿qué le dirías a un estudiante de bachillerato que, como tú, se sienta algo desmotivado?

A mí las notas no me importaban en absoluto, ya que no tienen nada que ver con lo que te encontrarás en el mundo laboral. La educación tradicional te aporta pequeñas satisfacciones, pero no te enseña a afrontar problemas de la vida real, así que le diría que estudie aquello que realmente le guste. Pero eso sí, que le dedique horas a lo que le atrae y que lo haga bien.

¿Y si ese mismo estudiante se plantea estudiar en Epitech?

Pues le diría que no lo dude, ya que Epitech es lo opuesto a lo que no le gusta del sistema clásico: te ofrece la oportunidad de descubrir y desarrollarte profesionalmente con autonomía y calidad humana.

 

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